Dos controles policiales en Gandia y una joven que quiere fumar y charrar

Dos controles policiales en Gandia y una joven que quiere fumar y charrar

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Policía Nacional y Local me pararon ayer dos veces cumpliendo con su deber y labor de protegernos. Ella les mintió y, tal vez producto de su juventud, cree que ganó. La Policía no es tonta.

No soy un privilegiado por disponer de protección. Son, simplemente, utensilios los cuales dispongo en casa porque desde que ejercí como Técnico en Emergencias Sanitarias, en mi época éramos Conductores-Camilleros, forma parte del instrumental de mi vivienda y del maletín de emergencias del maletero del coche. Pero entiendo quienes no han podido acceder a ellos por diversos motivos.

Tampoco me complace salir de casa cada día pensando que, cuando regrese pueda infectar a los míos. Así que tampoco es plato de buen gusto que, por trabajo, uno se exponga. Como hacen tantas otras profesiones tan dignas y admirables. Que existe el teletrabajo, cierto; pero también lo es que se necesita a alguien que encienda los equipos de radio para poder realizar las desconexiones de Herrera en Cope, porque hay cosas que los ordenadores y la informática puede realizar pero si no hay quien lo active no sirven de mucho. Algunos dirán que no hace falta la información de proximidad, porque así seguramente se nutrirán de bulos y audios de whatsapp sin que nadie pueda contrastar. O simplemente, porque hay seguidores que les gusta oír voces locales en momentos tan complicados. Y eso, también es de agradecer, porque lo nuestro es vocación de servicio público.

Cuando les contamos algo es porque ha pasado. A veces no damos más datos de los necesarios porque se guardan en el cajón al no ser esenciales para dar la noticia. Lo que importa es el hecho, no quién lo protagoniza, quién lo cuenta o sus circunstancias aunque éstas las sepa la redacción de Informativos de Cope Gandia. Pero es lo que hay. Algunas veces callamos para no dar carnaza a quienes disfrutan y reparten carnés de culpabilidad o profesionalidad y otras reivindicamos nuestras fuentes. Nosotros a lo nuestro que es informar.

Ayer mismo, me pararon dos veces en sendos controles policiales.

La primera de ellas, un zeta de la Policía Nacional con dos agentes adscritos a la Comisaría de Gandia. Educados me preguntaron a dónde iba y qué hacía. Les respondí. Me preguntaron por el domicilio e incluso les insté a mostrarles la documentación. Cumplieron con su trabajo y yo mismo les agradecí la labor que hacen en estos días complicados para todos. Al momento les vi pasar a toda velocidad detrás de un joven que circulaba con su patinete por la acera.

El segundo control fue de la Policía Local. Tres vehículos cruzados en la avenida del Grau frente a la gasolinera de Moscardó. Tres, uno por cada carril lo que obligaba a todos y cada unos de los conductores a pasar por el filtro policial. Nadie se escapa. Ni el transporte público de viajeros.

Y es aquí donde volvemos a ver la inconsciencia. Una inconsciencia, tal vez propia de la edad, pero no por ello deja de ser una actitud incívica y egoísta. La joven, de vaqueros y suéter rojo, y con veintipocos años había subido a la carrera al Bus. Casi lo pierde. Subió hablando por el teléfono móvil y como estos días solo somos tres o cuatro los pasajeros que utilizamos el trasporte público a unas horas concretas del día, pues la joven se situó en la parte trasera.

Allí seguía hablando con su amiga con la que había quedado ella y otra tercera para verse, charlar y fumar un cigarro. Sí, en plena cuarentena y con millones de españoles confinados en sus casas. Y el destino le preparó a ella y de nuevo a mi, un control policial.

Los agentes de la Policía Local pararon a todos los vehículos y cuando llegó le turno de La Marina Gandiense, ordenó abrir las puertas y subieron dos agentes, una chica y un chico, a inspeccionar el autobús. Al primero que preguntaron por la ubicación de los asientos y las medidas de separación fue a mi. Les volví a indicar de dónde venía y a dónde me dirigía.

A la segunda ocupante del bus, una joven que sube en la misma parada siempre y a la misma hora, también explicó los motivos del viaje en transporte público.

Y vino la tercera. La joven del suéter rojo que, momentos antes vía móvil quedaba con sus amigas para fumar y charrar. La agente le preguntó a dónde iba. La joven le contestó: ''a ver a mi abuelo, que es obeso y no puede salir de casa y ver si necesita algo''.

Y ¿dónde vive tu abuelo? -Le preguntó la agente mientras tomaba sus datos de filiación. En la calle Formentera, contestó. Y la autoridad le pidió su teléfono y el de su abuelo, advirtiéndole que comprobarían los datos y la necesidad de la salida a la calle. Los policías con los datos y la revisión del autobús, siguieron su marcha dejando pasar a La Marina Gandiense por el control.

La joven, rauda y veloz llamó de inmediato a una persona advirtiéndole que la llamaría la Policía Local y que dijera que sí, que esperaba a que su nieta viniera. ''Ah, y que estás obeso y no puedes salir de casa''. Siguiente llamada, a la amiga. ''Oye, tía que ni se te ocurra salir de casa hay seis coches de Policía en un control (había tres uno por cada carril), sí tía, antes de la rotonda de la barca, muy chungo a mi me han preguntado a dónde iba''. Y tercera llamada a la amiga con la que había quedado para fumar y charrar. ''Tía qué fuerte, nos han parado y han subido a la Marina. Que no, que yo ya estoy de camino, pero le he dicho a....''

Y así acabó la jornada de ayer lunes, viendo cómo por un cigarro y por charrar la gente incumple la cuarentena y se expone a contagiar exponencialmente a otras personas o a contagiarse por no aguantar el confinamiento mientras otros sí lo hacen.

Por cierto, me enseñaron de pequeño de ''la Policía no es tonta...se hace la tonta'' y por ello, la receta te llegará porque como debes saber no te la entregan sino te la envían. ¡La de cigarrillos y fiestas que te hubieras podido dar si no cometes esa imprudencia! Lo achaco a tu juventud pero ya sabes que también hay muchos jóvenes como tu, chicas y chicos, que sí cumplen el confinamiento. Y tu, por lista e imprudente te han pillado.

Y se bajó en la parada número.... porque para ella valió la pena arriesgar aunque con ello vaya expandir el virus sin saberlo. Porque si no está infectada se expone a contraerlo.

Ojo, tus datos ya los tienen así que, o sigues con la misma historia obesa o te inventas otra pero, ya saben quién eres y a dónde vas.

Como también saben de mi.


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