Oliva saca a la luz una nueva Torre del Palau Comtal de los Centelles

Oliva saca a la luz una nueva Torre del Palau Comtal de los Centelles

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Coincidiendo con el centenario -j23 de julio de 1920- de la declaración como Monumento Arquitectónico-Artístico, el Palau Comtal de Oliva empieza a recuperar parte de su esplendor.

El alcalde de Oliva, David González, y el edil de Patrimonio Arquitectónico, Julio Llorca, han realizado una visita a las obras de restauración del Palau Comtal de Oliva. Unas obras de conservación y rehabilitación cofinanciadas por la Unión Europea, a través del Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) de la Comunitat Valenciana 2014-2020, con la participación de la Generalitat Valenciana y el mismo Ayuntamiento de Oliva. En la visita los han acompañado los portavoces de los grupos municipales al Ayuntamiento de Oliva y los técnicos de la dirección facultativa de las obras.

David González, alcalde de Oliva ha explicado que ''lLa restauración de este elemento patrimonial, de los más relevantes de la ciudad, es una de las noticias más importantes de los últimos años para Oliva. Para llegar hasta aquí se ha trabajado muchísimo por parte de diferentes corporaciones municipales. Desde el año 1988, que se adquirió la primera casa, hasta ahora no hemos desistido en el objetivo de recuperar el esplendor de la época dorada de nuestra ciudad''.







La primera autoridad olivense ha señalado que ''estas primeras actuaciones, así como las posteriores previstas en el Plan Director, contribuirán a la revitalización del Centro Histórico de Oliva y pondrán en valor todo su entorno. La torre de La Comare ya no estará sola. La torre suroeste, que ya está a cuerpo descubierto, también será visitable y junto con el foso y la muralla sudeste formarán un conjunto museístico de gran relevancia''.





La restauración consiste en la recuperación de los espacios y la configuración exterior del Palau Comtal de Oliva, diferenciando las diferentes fases constructivas del edificio y recuperando las visuales y la escala de la edificación defensiva.


Además, se ha tenido en cuenta la lectura de huellas que han aparecido, dentro de los muros y en el subsuelo, para su restauración y correcta legibilidad. Para ello, se están empleando materiales respetuosos con los preexistentes y se diferenciará claramente la intervención de los elementos originales, estableciendo como prioridad la conservación del bien y el diálogo entre materiales. Se están utilizando materiales que ya existían en el palacio, como por ejemplo morteros de cal en lugar de los morteros de cemento actuales, y materiales como la madera, la cerámica y el acero para generar nuevos volúmenes y reducir la repercusión visual entre las piezas preexistentes y las nuevas.


Así mismo, se pretenden recuperar las visuales y la escalera de la edificación defensiva a través de la puesta en valor del foso oriental, creando una nueva zona ajardinada exterior para el uso de la población, y de la visibilización de las torres perimetrales que todavía se conservan del antiguo palacio.


De esta forma, se recuperan los trazados originales y se marca un punto de inicio para la recuperación completa del bien patrimonial.





El alcalde González ha agradecido las tareas de todos los miembros de las diferentes corporaciones municipales que han apoyado este proyecto y ha recordado que arranca de un acuerdo adoptado en el pleno del ayuntamiento.


Con la misma subvención de los fondos Feder se está ejecutando la restauración de otro patrimonio arquitectónico de los Centelles-Riusech: el Enginy. El Enginy fue la pieza fundamental del rentable negocio de la producción de azúcar a partir de la caña de azúcar (la popular ''canyamel''), base de su riqueza. Y el Palau Comtal fue, justamente, su máxima expresión. Los dos monumentos conforman el escaparate que evidenciaba el poder y el refinamiento de la belicosa familia nobiliaria.


La importancia del Palau Comtal Condal y el Enginy

Ambos edificios tienen un denominador común: forman parte del patrimonio arquitectónico de los Centelles-Riusech. La actuación en el perímetro del Palau Comtal ha sido esperada y preparada durante mucho de tiempo. Hay que recordar que la primera de las casas del recinto del antiguo Palau de Oliva (la torre del calle La Comare) fue adquirida por el consistorio olivense en 1988. Y, de entonces, se han adquirido 14 casas más, en cumplimiento del programa de adquisición de inmuebles aprobado por el Pleno del Ayuntamiento el 27 de diciembre de 2001.


El proyecto de intervención que ahora se plantea es coherente con el Plan Director del Palau Comtal, aprobado por el Pleno del Ayuntamiento el 28 de junio de 2018.


El Palau Comtal de los Centelles de Oliva fue declarado Monumento Arquitectónico-Artístico, el 23 de julio de 1920, es decir hace ahora 100 años, mediante Real Orden, en conformidad con la Ley de 4 de marzo de 1915 y el Real Decreto de 25 de agosto de 1917 (Gaceta de Madrid, 2-8-1920).


El oculto Palau Comtal de los Centelles de Oliva, en su momento de esplendor (siglos XV-XVI), fue un edificio gótico con elementos del primer renacimiento italiano. En su estado original, repetía el esquema de los palacios valencianos de la época: planta cuadrada (ligeramente irregular), con torres circulares a los lados, y rectangulares a los lienzos occidental y oriental.


En 1871 el edificio se vendió, y se inició su proceso de deterioro. En 1882 se abrió la calle del Palau, y el recinto empezó a ser habitado. En 1917 el arquitecto danés E. Fisher compró buena parte de la construcción con la intención de trasladarla en Copenhague. Inició los trabajos, pero le ordenaron parar porque en julio de 1920, hace 100 años ahora, una Real Orden declaraba el Palau Monumento Arquitectónico-Artístico. Años después sufriría tormentas y los efectos de la Guerra Civil, hasta que en 1950 fue declarado edificio en estado ruinoso y derribado parcialmente.


En la actualidad, la mayoría de sus restos se  encuentran ocultas en el interior de las casas de las calles de la Comare, de Les Torres, del Aula y del Duc d'Osuna. Otros elementos fueron expoliados o llevados a Dinamarca, y algunos adquiridos por la Hispanic Society of America.


A pesar de todo, todavía se  conservan casi la mitad de sus murallas, cuatro de las siete torres, y numerosos vestigios de los aposentos de la planta baja y primera (especialmente en el ala occidental).


Además, en el Museo Arqueológico de Oliva se  pueden ver seis de las columnas de mármol blanco, remates por capiteles corintios, que había en el claustro, así como una excelente maqueta y los 113 planos realizados por los arquitectos daneses E. Fisher y V. Lauritzen en 1917-20. De los restos que  perduran, la Torre de la calle de la Comare es la más representativa por su estado de conservación. Otro de los restos que se conservan (fuera del perímetro del Palacio) es la columna de la ventana situada en la casa n.º 7 de la calle de la Verge del Carme. Esta columna de mármol, con capitel esculpido e influencias moriscas, es el partidor de luz de una ventana que recuerda las ventanas góticas del Palau.

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