La Policía Local de Gandia agradece que no se accediera anoche a la arena

La Policía Local de Gandia agradece que no se accediera anoche a la arena

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A vista de dron se pudo comprobar que, ayer a las 20.30 horas ya no había ninguna persona en la franja de arena de la playa Nord de Gandia, un hecho que ha servido a la Policía Local para agradecer la responsabilidad de las personas y su colaboración para evitar un rebrote de la Covid-19 y su masiva propagación en una noche tan importante para el Mediterráneo como lo es La Nit de Sant Joan.

Sí, se cumplió aquello de cerrar la playa para evitar aglomeraciones de gente y minimizarla posibilidad de un rebrote del coronavirus y su propagación a miles de personas. Esa era la intención, y así se establecía en el Bando de la Alcaldía donde se decretaba el cierre de la zona de arena de la playa de Gandia.

Pocos minutos antes de las ocho de la tarde comenzaban a instalarse las vallas donde se advertía del cierre de la playa en todos y cada uno de los accesos, pasarelas de madera incluidas, para que la gente tuviera claro que no se podía acceder. A ello se sumaba un fuerte dispositivo policial con agentes en cada entrada prácticamente, así como control por la Unidad de Drones de la Policía Local, vigilancia con cuatro quads por la arena yendo y viniendo por los cuatro kilómetros de litoral, así como agentes en segway o en motocicletas, todo ello apoyados también por varios zetas de la Policía Nacional que patrullaban por el paseo Marítimo Neptuno.

Todo este dispositivo hizo que alas 20.15 horas ya no quedara nadie en la kilométrica franja de arena de la playa. La gente optó por pasear, sentarse en la zona del césped, o acudir a las terrazas de los diferentes establecimientos de hostelería que ampliaron, algunos, sus terrazas.



El hecho que los chiringuitos de la playa de Gandia estuvieran cerrados a las 20 horas contribuyó mucho para que la gente no acudiera a la zona de arena, por lo que se respetó la decisión tomada por el Gobierno de Gandia para evitar, en la medida de lo posible, las aglomeraciones de gente que todos los años se daban cita en esa noche mágica y ello pudiera convertirse en un foco incontrolado de trasmisión.

Algunas personas, muy pocas, no entendían el hecho de no poder estar en la arena pero sí en el paseo o en las terrazas de bares y cafeterías. Preguntaban a los agentes el motivo del cierre o simplemente no compartían las medidas tomadas para evitar riesgos de contagio.



Fuentes policiales han señalado a Cope Gandia que la jornada transcurrió con absoluta normalidad, que fue un acierto la medida, agradeciendo el comportamiento de la gente, sobre todo a la hora de desalojarla playa. Las horas posteriores de la noche y madrugada han transcurrido con normalidad.

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