Obituario: Fallece en Gandia Jaime Pérez Mascarell

Obituario: Fallece en Gandia Jaime Pérez Mascarell

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Sí. Era mi tío y mi segundo padre.

Era de esperar y lo sabías. Demasiados de tu alrededor se habían marchado antes. Unos demasiado antes de lo previsto como ''el teu germanet'' y otros, no por menos decidido, también marcharon en busca de lo desconocido tras la llamada de quien hoy os reúne a todos.

Has sido gandiense hasta para morir. Naciste aquel día de Santa Cecília y nos dejaste el Día de Sant Borja. Nacer en fecha tan señalada ya te vinculó para siempre a los instrumentos y las notas musicales. A la guitarra, al piano, a les ''marellaes'' o a las canciones cuya letra en los años 70 y 80 cambiabas para, con sátira y humor, cantar lo que muchas veces no se podía denunciar. Y nos dejaste ayer, Dia de Sant Borja. Aquel al que tú nos recordaste aquello de ''nunca más servir a señor que se me pueda morir'' y hoy ya lo conoces. Hoy te reúnes con centenares de amigos, familiares y conocidos, con ese selecto grupo de ''senyorets''.

Tendrás tiempo de hablar con Kayo Herrero, Emili Boix Gualde, Jaume Camarelles Badía, Juanito Morant, Juan Ribas Bolinches, Joan Beltran Miralles, Nacho Moreno, Pedro Ramos, o Pepe Benito, de reencontrarte 45 años después con tu padre, el Tio Miquel el Salaurero. Con tu hermano...con tanta gente que tendrás mucho que contar.


Yo pude disfrutar contigo como el hijo que no tuviste. Dos chicas, Inma y Berta Pérez Pascual. Y el chico sin venir. Y vino a tu familia alguien que, sentado sobre tus rodillas en el cuarto del fondo, con la mesa de despacho y rodeado de grandes e históricos libros, te miraba cómo escribías sonetos, décimas, y poesía fallera.

Allí me transmitiste todo aquello que, años después, pude desarrollar en mi vida profesional; en las Fallas; y en mis hobies. Allí conocí tu pasión por la lengua valenciana; por la sátira fallera, por el sarcasmo, por la cultura en general y por la música.

Supe que formaste parte del Orfeón de Gandia cuya voz sigo escuchando en aquella única grabación en disco del Himne a Gandia. Me enseñaste a amar a mi ciudad, a mis raíces, a mi historia, a compartirla con mi gente y a contarles cómo era aquella Gandia que yo desconocía y que tú, Tio Jaime, me enseñaste como nadie sabía hacerlo. Y sí, muchas veces nos preguntaban si yo era hijo tuyo. Los dos sabíamos que yo era el hijo de nunca tuviste; y tú el padre que sustituía los miles de kilómetros y  carreteras de Europa sin GPS. Y gracias a ello, nunca me perdí. Al contrario. Siempre encontré refugio, amor, esperanza, ilusión, elegancia y tenacidad. Discreción y educación. Valores y familia. Hoy te marchas y me dejas todo. Cuando expiraste ayer sonó en mi nuestro apreciado Adagio de Albinoni, aquel que utilizabas de apoyo para sobrellevar lo de Mariles.


Contigo se marchan vivencias de la Gandia más genuina, de la de Casbel, Borjan's y Frayfer. De aquella ''Alma de Dios'' cuya zarzuela bordaste sobre el escenario; aquellas emisiones falleras del Passeig Carrer Major que tantos primeros premios alcanzó en las Fallas de Gandia; aquellas noches a la fresca en el Paller de Venècia con sus ''marellaes''; de aquellos años del Capri, o de cualquier rincón cultural.

Ya no te veré ''tan ben plantat'' camino de Fomento a las tertulias de la gente histórica de esta ciudad. Pero ¿sabes qué? Me quedo con el abuelo que fuiste para mi hija Ada. Me quedo con las Navidades en Aielo de Rugat. Me quedo con mi primer traje de fallero en el Carrer Major i Passeig; me quedo con aquellos crudos y duros inviernos de color gris que tu me los hacías aventureros solo con el don de la palabra. Ese que, con o sin quererlo, heredé de ti. Por eso, me atreví a subir a un escenario y a hablarles a ellas cuando, muchas veces, el auditorio se venía abajo y se derrumbaba roto de emoción igual que yo.

Me quedo con aquellos parlamentos y ''manteniments'' que, por toda la comarca de la Safor y fuera de ella, hiciste y me transmitiste. Me quedo con aquella pasión que le tenías a Ador  aquel ''lloc de mare de llet'' de algunos o tus tertulias en la Albufera con Anfòs Ramón, Xavier Casp o Dionís Martín.

Te digitalicé emisiones de los años 70 y 80. Te gravé en vídeo y guardo audios tuyos de épocas pasadas. Y hace poco te pedí que me pronunciaras una de tus poesías preferidas y te la gravé allí en casa, para que cuando ya no estuvieses como hoy, poder recordarte a nuestro lado. Y es de educación contestarle: que aproveche. Hoy aprovecho yo esa voz que pasa a ser inmortal.

A vosotras Berta e Inma, y a ti Tia Suni. No hay palabras cuando son ellas las que siempre nos han unido. Hoy la palabra es el Tio Jaime, como así lo conocían muchos. Hoy solo nos queda agradecimiento y amor. Y sobre todo, su sátira y alegría.

Y sí. El Dia de Sant Jaume era un día señalado en la familia. Por eso, hoy más que nunca, aprecio todo lo que hice contigo en vida; todo lo que me enseñaste; y todo lo que has inculcado a mi familia. Se me va un amigo y lo que es peor, se me ha ido mi segundo padre al cual siempre, toda la vida que me quede, le estaré eternamente agradecido por haberme hecho como soy.


Aunque hoy estés en el Tanatorio Guixa de Gandia, y mañana lunes, festivo en Gandia -cómo no- sea tu despedida en la Iglesia de San Josep, en el Raval, a las 10.30 horas, yo siempre te tendré presente.

Descansa en Paz Tio Jaime. Ya tengo tres padres en el cielo.

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