Obituario: Javier Cremades de Adaro, el adiós a una vida fascinante

Obituario: Javier Cremades de Adaro, el adiós a una vida fascinante

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La parroquia de San Agustín en Madrid, en la calle Joaquín Costa, acoge hoy martes a las 20.30 horas el funeral por el eterno descanso de Javier Cremades de Adaro, Doctor Ingeniero Agrónomo y viudo de María Carceller Coll. Javier Cremades falleció días pasados a los 96 años de edad.

Lo conocí a mediados de los 80 porque yo solía acudir todos los veranos a Fomento de Gandia y, en ocasiones, a su hotel pues era patrono de aquellos míticos cursos de verano que tanto defendía. Allí lo vi y allí me sorprendió. Tan bajito y tan frágil pero tan grande y visionario a su vez. Y con genio cuando hacía falta y con benevolencia y gracia cuando menos lo esperabas.

Me habló de sus inicios pues Javier era el menor de siete hermanos. Nacido en 1924, provenía de una familia humilde y el hecho de quedar huérfano de padre a una edad muy temprana despertó en él el afán de superación, los logros a través del esfuerzo y el tesón, y sobre todo ''el cabet a la faena'' lo que le sirvió para estar siempre activo mentalmente y siempre rumiando cosas que a muchos sorprendían por lo, a veces, ilógicas de sus planteamientos pero que siempre acababan dándole la razón en la muestra de resultados. Así era Javier Cremades de Adaro. El para muchos fundador del Hotel Tres Anclas de la playa de Gandia, para otros el dueño de media playa del Auir a través de Rústicas SA.


Sentado en uno de esos butacones, Javier me explicó brevemente cómo se inició en el mundo agrícola y empresarial. Muchos, muchísimos, demasiados tal vez lo criticaban y machacaban por sus logros o por sus supuestas facilidades adquiridas en la época en la que vivió. Yo, simplemente, ni entraba ni salía en esas discusiones bizantinas por lo que, me granjeé sus explicaciones planas y directas y eso me cautivó tanto el personaje como el patrono.

Hablamos de Campsa y petroleros; de hidrocarburos y banca; de cerveza y de sus intenciones vinícolas; de los daños de Rumasa y de Xeresa Golf; de tantas cosas que nunca pude imaginar que aquel hombre, al que muchos tomaban por ''loco'' era un visionario adelantado a su época. Tras finalizar sus estudios superiores invirtió una pequeña cantidad de dinero en unas tierras que eran desestimadas por algunos agricultores dado que, al estar cerca del mar, la salinidad o las aguas subterráneas, no darían el cultivo esperado. Y así arrancó con productos de la tierra que le permitió en los 80 diversificar sus negocios.


Fundador de Bodegas PradoRey
Así, una vez asentado entre naranjos y marjales, pudo dar rienda suelta a otra de sus pasiones junto al campo y la agricultura: elaborar vinos y tener su propia bodega. Y lo hizo poniendo la mira en la zona de la Ribera del Duero. Ya cuando en 1989 comenzaba a involucrarse en este negocio muy pronto lo apodaron como ''el loco de Ventosilla''. Una locura más en su amplio historial empresarial, claro. Plantó la mayor superficie propia de viñedo en la finca de El Real Sitio de Ventosilla. Unas 3.000 hectáreas cerca del río Duero extendidas a lo largo e siete kilómetros lo que deja unas 520 hectáreas de viñedo divididas en siete pagos. Nadie antes lo había osado. Nadie antes había apostado tanto por la zona como él. Hoy, décadas después y en un nuevo siglo, sigue siendo la mayor extensión de viñedos propios de cuantas bodegas hay por la zona.

No era solo negocio, era pasión. Por eso, como experto agrícola se preocupaba por su proyecto como uno más de a pie. Y cada año acudía fiel a su cita con la vendimia para disfrutar de olores y sabores admirando lo que había sido capaz de sacarle a la tierra.


Me contaba Javier su incursión y su etapa en Fletamientos Marítimos y lo que constó e invirtió en los buques, corbetas y petroleros hasta que la gente se fiara de su proyecto, el fletamiento a largo plazo con empresas en expansión lo que supuso un antes y un después. En esa etapa de expansión marítima y exitosa permitió que sus petroleros surcaran mares. Años más tarde, y después de algún contratiempo, siguió tratando con empresas relacionadas con la navegación.


El legado histórico, empresarial y vinícola, sigue vivo en sus descendientes. Javier lo levantó, lo mantuvo y lo expandió. Por ello me quedo con la frase que días pasados me dijo uno de sus nietos ''llevó una vida plena que ahora nos toca honrar''. Yo le contesté que seguro que lo hacéis en su memoria.

Descanse En Paz, Javier Cremades de Adaro.

Dsde Cope Gandia le transmitimos nuestras más sinceras condolencias  a sus hijos: Mary Ángeles, Carlos, Javier y María José;  así como a sus hijos políticos: Fernando Rodríguez de Rivera, Helena Bravo, Carmen de la Torre y Federico Albelda.


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