Homicidios tomará declaración hoy al detenido por el asesinato de Gandia

Homicidios tomará declaración hoy al detenido por el asesinato de Gandia

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El coche del cofrade gandiense, Carlos Almiñana, ha sido localizado por la Policía Nacional. Arriba, el coche en una imagen de archivo. El único detenido por el crimen, un joven de 29 años, hacía meses que ayudaba a la víctima en tareas de fotografía. Como adelantó Cope Gandia sacaba dinero en cajeros incluso cuando la investigación estaba en marcha y había aparecido el cadáver. Cesó en las extracciones al leerq lo que se publicaba, lo que le puso nervioso.

Es de nacionalidad sudamericana. (ver noticia de ayer jueves) Eso se sabía a las pocas horas de haberse descubierto el cadáver del gandiense Carlos Almiñana Peiró, pues este joven de 29 años, hacía meses que mantenía una relación con él dado que le ayudaba en las tareas de fotografía y lo solía presentar como su ayudante. Esa fue la primera pista que los de Homicidios comenzaron a rastrear.

Esa misma tarde del hallazgo del cadáver, algunos de los agentes que habían estado en la vivienda de la calle Ciutat Laval de Gandia se subieron a sus coches camuflados y partieron hasta València. Acababan de averiguar que Carlos solía acudir a veces a Culllera y otras veces a València. Y es justo en la capital del Turia en el barrio de Benimaclet donde residía un joven panameño que hacía, a veces, las funciones de su ayudante fotográfico. Un ayudante, por cierto, que se llevó además de las tarjetas de crédito y las claves, todo el material y equipamiento fotográfico que pudo cargar en el coche de la víctima. Un coche, el Citroën C4 de color rojo, el de la imagen, que la Policía Naiconal ya ha recuperado y está analizando.

El joven ayudante fotográfico había realizado, tal y como contó Cope Gandia, varias extracciones de dinero en cajeros de València. Homicidios tenía los fotogramas de los cajeros, la vivienda donde residía, y la relación que mantenía con Carlos. Faltaba unir todas esas piezas. Desde demostrar los viajes a Gandia hasta su presencia en la escena del crimen. Y estudiar y analizar todos sus movimientos. A eso fue sometido desde las primeras horas de la investigación.

El detenido seguía gastando y pagando con las tarjetas ajeno al descubrimiento del cadáver. Se creía impune hasta que, por una casualidad, descubrió que Homicidios sabía demasiadas cosas de él. Y por eso, nada más descubrirse el cuerpo sin vida de Carlos Almiñana y saberse que lo buscaban, dejó de sacar dinero al leer todo lo que se publicaba. Cesó de inmediato. Comenzó a ponerse nervioso y miraba a todas partes antes de salir de su casa en el barrio valenciano de Benimaclet.

La presión a la que se veía sometido, pues en cualquier coche particular se imaginaba a los agentes de Homicidios  siguiéndole, le obligó a pedir refugio y ayuda a un amigo suyo que vive en la zona de Trànsits de València. La Policía Nacional no le perdía la pista mientras la investigación avanzaba con resultados biológicos.

Ahí es cuando ayer, a primera hora de la mañana, los agentes de Homicidios proceden a detenerlo. Han bastado 15 días para poner todas las piezas del rompecabezas sobre la mesa y que encaje.


Anoche permanecía en las dependencias del complejo policial de Zapadores en València. Hoy continuará su declaración ante los agentes de Homicidios y, una vez concluidas las diligencias, será trasladado hasta Gandia donde será puesto a disposición del Juzgado de Instrucción Nº 3 que instruye la causa.


 



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