El fracaso de los contenedores soterrados que Gandia estudia eliminar

El fracaso de los contenedores soterrados que Gandia estudia eliminar

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Se pusieron por bien y ha sido un chasco. Gandia estudia eliminar los modelos de contenedores soterrados ante el mal resultado que dan y lo caras que resultan las reparaciones mecánicas. Poco a poco van desapareciendo como se aprecia en las imágenes.

Hace años era la panacea. O eso creían. Muchos vecinos los reclamaban para sus calles y así evitar la típica imagen del contenedor de basura y sus correspondientes olores que de ellos emanaban, sobre todo cuando el calor apretaba. Pero eso, lo de los contenedores soterrados en algunos puntos de Gandia hace tiempo que tienen las horas contadas. Algunos llevan meses que ni se han repuesto y poco a poco irán desapareciendo de las calles de la capital de la Safor.

De hecho, el Ayuntamiento de Gandia ya se plantea quitar los contenedores soterrados que se han instalado durante los diferentes gobiernos. Se hizo con la buena intención y atraídos por esta especie de moda fúnebre que recorrió media España pero lo cierto es que ha resultado un fiasco.

Se estima que este tipo de contenedores tiene una vida de 10 años y muchos de ellos ya los han cumplido en Gandia. Sobre todo los primeros del Centro Histórico con aquella remodelación del Any Borja de 2010, o los más cercanos de la fachada marítima de la playa de Gandia.

El motivo que Gandia planee su retirada y eliminación, tal y como está sucediendo en gran parte de España en los últimos años, es por los problemas mecánicos que sufren y sobre todo su lamentable situación.

No hay que olvidar que se necesita un camión concreto para vaciar los contenedores soterrados, dado que debe utilizar el gas del hidráulico para elevar la plataforma y extraer los contenedores del hueco hasta el nivel del suelo. Cosa que no se hace con el resto de recogida de residuos sólidos urbanos donde cualquier camión lo puede hacer.




El uso diario -que para eso están- que se le da a estos contenedores, sobre todo en zonas calurosas como es el caso de Safor, ha sido el detonante que ha dado la voz de alarma. Ello motiva que la basura depositada en su interior libere líquidos que dañan por corrosión los mecanismos, además de provocar olores y ser foco de plagas. Un hueco oscuro abierto por debajo del nivel del suelo, con restos de comida y líquidos corrosivos, y con altas temperaturas es el sitio ideal para todo lo descrito.
A pesar de los varios millones de euros que se han gastado en la instalación de este tipo de artefacto, todo apunta a que más pronto que tarde comenzarán a desaparecer de las calles de Gandia.

Ya lo han hecho, desde hace meses en el céntrico paseo de las Germanies donde están tapados por planchas metálicas, tanto a la altura del desaparecido Tano como a la altura del Banesto-Santander.




En el resto de paseo, los que hay están muy dañados, oxidados y corroídos por lo que puede que funcionen en lo que serán sus últimos días. Lo mismo que en la calle Sant Francesc de Borja donde en la popular Vila Nova se puede ver el estado de este tipo de sistema de recogida de basura.

Por último, hasta en la primera línea de la playa de Gandia, en pleno paseo del Marítimo Neptuno se pueden ver los contenedores soterrados precintados y delante de ellos los habituales de plástico verde.








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