El herido por la caída de la noria de la playa de Gandia está ya en casa

El herido por la caída de la noria de la playa de Gandia está ya en casa

Por
1376

El dueño del parque de atracciones Gandilandia, Juan Antoni Almazán, ha explicado cómo se vivió el reventón térmico y gracias a su advertencia a los trabajadores éstos se pudieron poner a salvo. El único herido leve, regresó a por un objeto personal olvidado y es cuando le rozaron los hierros de la noria en su caída.
Foto: Natxo Francés

El trabajador herido de Gandilandia, el parque de atracciones de la playa de Gandia donde el reventón térmico derribó la noria el pasado domingo, ya está en su domicilio. Tras ser atendido in situ por los efectivos sanitarios, el paciente presentaba varias contusiones y fue trasladado en ambulandia al Hospital Francesc de Borja, tal y como informó Cope Gandia esa tarde. Al empleado se le realizaron radiografías y un TAC para descartar lesiones de gravedad, y tras aplicarle varios puntos de sutura en la cabeza, guarda reposo en su domicilio.

Ha sido el dueño de Gandilandia, Juan Antonio Almazán, quien ha recordado cómo vivió esos interminables segundos de detectar y ver caer la noria. Lo ha calificado como ''una ráfaga que quemaba'' y se apresuró a alertar a los trabajadores de la empresa para que abandonaran sus puestos, dado que estaban revisándolo todo para abrir a las siete de la tarde, si bien debido a la situación meteorológica ya se había decidido suspender la actividad en el parque.


Almazán, natural de Guadassuar, ha explicado que al llegar en su coche al parque, se apresuró a bajar y advertir a todos que se apartaran de las atracciones pues una fuerte ráfaga de viento estaba formándose en las inmediaciones. No en vano, tal y como contó esta emisora, se registraron vientos de 80 kilómetros/hora en la zona, lo que unido al reventón térmico hizo que la fuerza del viento lo levantara todo.


Gracias a su advertencia se evitaron males mayores, dado que a los trabajadores les dio tiempo a salir corriendo y ponerse a salvo, a excepción de uno, el herido, que regresó al habérsele olvidado un objeto personal. Era cuestión de segundos y en ese instante la noria se vino abajo. Afortunadamente, destaca, los hierros solo le rozaron lo que le provocó diversas heridas y que tuviera que ser atendido por los Sanitarios.


Por último, Juan Antonio Almazán destacaba que lo importante es que no se produjeran más heridos. Ahora, queda retirar los hierros de la noria que irán a parar a la chatarra y sumar una desgracia más a la ya de por sí maltrecha economía de haber estado casi dos años con pérdidas por culpa de la pandemia. Nada más se autorice por la inspección la apertura de Gandilandia ésta volverá a funcionar para deleite de grandes y pequeños.


TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR