La perversión de la ley: pederasta suelto por la Safor en contacto con menor

La perversión de la ley: pederasta suelto por la Safor en contacto con menor

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No puede por ley ni mirar a la cara a su hijastra de la cual abusó sexualmente. No puede ir donde trabaja ni escribirse con ella porque le destrozó la niñez. Ha quedado libre tras cumplir la pena y ahora el pederasta se va a vivir con su madre. La abuela tiene derecho a ver a sus nietos y se los lleva a casa. En casa debe de responsabilizarse esta mujer que no estará su propio hijo el pederasta. Tiene libertad vigilada durante cuatro años, la condena de no acercarse a su hija hasta 2027, y ahora algunos fines de semana ''dormirá con su enemigo''. Es sin duda, la perversión de la ley en su máximo exponente. Lo del interés en favor del menor, si eso, ya está en las leyes.

Niko es un pederasta libre. Ya está por la comarca de la Safor dado que ha obtenido la libertad, tras haber disfrutado previamente de unos días de permisos carcelarios. Niko abusó sexualmente de su hijastra, la hija de su pareja. Así con ánimo libidinoso, por las noches, se acercaba a la cama donde dormía la menor, y le realizaba tocamientos hasta que ella se despertaba y él se marchaba.

En otras ocasiones, Nicolás aprovechando que su esposa no estaba en casa y se quedaba a solas con los menores, llevaba a la niña al salón y le realizaba tocamientos. El condenado se bajaba los pantalones y la ropa interior y se quedaba desnudo de cintura para abajo ante la niña, la tumbaba en el sofá y se ponía encima de ella con el pene erecto. Esto ocurría, normalmente, los fines de semana que era cuando Niko estaba en casa con la menor.

El pederasta ya ha cumplido, según los políticos, con la sociedad y por ello está libre. Aunque todavía le resten 4 años de libertad vigilada. No se sabe quién lo vigilará o si lleva pulsera telemática o cómo ni quién va a vigilar que no se acerque a menores de edad de la Safor.

Hasta 2027 este gandiense no puede acercarse a menos de 300 metros de su víctima sexual. No acercarse al lugar donde vive la niña, ni a su lugar de trabajo cuando comience a trabajar ni tampoco a los lugares que frecuente la joven. Además, Nicolás no puede comunicarse con su víctima de abuso sexual por cualquier medio de comunicación, medio informático o telemático. Nada de redes sociales ni whatsApp. Tampoco puede, hasta 2027, contactar con la menor por escrito, verbalmente o visualmente.


Y ahora empieza la perversión de la ley en su máximo exponente, cosa que parece importar poco o nada.  En este caso, la madre del pederasta tiene régimen de visitas y puede -lógicamente- ver a sus nietos. El pederasta ha salido de prisión, no tiene dónde caerse muerto, dónde vivir, y ¿qué hace la madre? Aloja a su hijo en su casa -amor de madre- y al alojar al pederasta en su casa una vez ha recuperado la libertad como la abuela puede ver a los nietos y se los lleva a su casa, allí están en contacto con el pederasta. Lo dicho, la perversión de la ley en su máximo exponente.

Fuentes consultadas señalan que debe ser la madre la que vigile que su hijo el pederasta no esté o no se acerque a los menores, a sus nietos y su hijastra, pero ya hemos visto en España qué ocurre cuando a la abuela se le pide que vigile al ex convicto. El último caso el de la enfermera asesina que con enajenación hizo una masacre y al salir en libertad quedóa cargo de su madre de 86 años y ha vuelto a ser noticia hace unas semanas.

Pues así es. La madre del pederasta debe vigilar que su hijo no esté en casa cuando ella llegue con sus nietos. Aquí lo explica la presidenta de la Asociación Contra el Abuso Sexual Infantil (ACASI), Inmaculada García, cuando aboga que siempre hay que ponderar sobre todo el interés en favor del menor frente a cualquier otro problema....

Pincha aquí para escuchar a la presidenta de ACASI


Como ya informó Cope Gandia en su día, Niko M. R., está condenado también a la inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido que conlleve contacto regular y directo con menores de edad por un tiempo de 8 años y seis meses, atendiendo a que Nicolás cometió el delito de forma continuada y durante cierto tiempo. Además, debe indemnizar a la menor de la que abusó sexualmente con 30.000 euros.


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