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De vacaciones y ladrones

De vacaciones y ladrones

Por Carmen Berzosa
25/7/2019

Estamos iniciando el periodo vacacional y eso conlleva una sensación de bonhomía que lo invade todo. Nos relajamos y es normal, porque para eso sirven las vacaciones, para poner un punto más trivial a todo lo que ocurre a nuestro alrededor y sobre todo para olvidarnos, aunque sea solo por unos días, de las presiones, los agobios, el estrés y las preocupaciones, pero esa relajación puede tener su parte negativa, ya que también nos olvidamos de tomar las medidas y precauciones adecuadas para evitar que algún "amigo" de lo ajeno nos arruine las vacaciones.

En las ciudades que son destino turístico, como muchas de la comarca de la Safor, nos encontramos con un problema y es que recibimos miles de ciudadanos durante el periodo vacacional, y siempre pensamos que son simples turistas, pero lo cierto es que también desembarcan aquellos cuyo objetivo es aprovechar la relajación para apropiarse de los bienes de otros.

Así, estos días se ha empezado a ver por algunas playas grupos de personas conocidas como ?descuideros?, es decir, ladrones que aprovechan los descuidos o incluso los provocan para conseguir ratear móviles, bolsos, mochilas, cámaras de fotos o incluso carteras y bolsos.

Es algo inevitable, no se puede controlar quién viene no cuales son sus intenciones, pero sí es posible controlarlos.

Quizás por eso, a lo largo de estos días estamos viendo cómo en algunos sectores, sobre todo el de hostelería, circulan los avisos entre sus gestores y propietarios para evitar que este tipo de turismo ?arruine? las vacaciones a sus clientes.

Desde la policía, tanto local como nacional se ha establecido un dispositivo especial para incrementando la presencia en las calles de efectivos policiales, intentar persuadir a los rateros de su actuación, pero también es necesaria la colaboración ciudadana.

Esto no es una cuestión banal. ¿Se han parado a pensar qué elementos son los que hacen que elijamos uno u otro destino turístico?Existen datos que demuestran que la sensación de seguridad es fundamental para que el turismo crezca. Es cierto que las cifras oficiales hablan de Gandia como una ciudad segura, pero también lo es que más allá de las cifras oficiales, lo que realmente funcioan es el boca a boca. Vamos, que si uno de nuestros turistas es robado en su destino, es decir, aquí, no solo es muy probable que no vuelva, sino que además no podrá hablar bien ni de sus vacaciones ni de su destino vacacional por más que el resto haya sido perfecto.
La seguridad por tanto es uno de los elementos fundamentales para la promoción turística, aunque no nos engañemos, no es el único. La publicidad y los servicios son fundamentales. Estos días el ejecutivo de Gandia comparecía para decir que se ha producido un importante incremento de turismo internacional en los primeros meses del año, sobre todo en el mes de abril, casualmente en Semana Santa, y que eso es debido al refuerzo en la presencia en las ferias internacionales de turismo. Pero ojo, no se lleven a engaño, nuestra playa o nuestra ciudad, o ambas, apenas han notado dicho incremento, porque el turismo que recibimos es muy mayoritariamente nacional. No quiero decir con ello que el incremento no sea positivo, que sí, sino que es insuficiente.

Es como cuando nos dan cifras de ocupación elevadísimas, con incrementos turísticos espectaculares basados en determinados organismos que controlan solo una parte del turismo. Turismo es el que viene a los hoteles, es cierto, pero también lo es el que viene a apartamentos, campings y similar. El turismo hace mucho tiempo que dejó de contabilizarse como el número de personas que vienen, sino por la rentabilidad que estas personas dejan a la ciudad a la que llegan. Si no, pregunten ustedes a los hosteleros, verán como no están tan contentos con las temporadas turísticas ni con los turistas que recibimos.


Los amigos de lo ajeno, que están desembarcando en la zona, también son turismo, pero dudo mucho que se pueda contabilizar como positivo, así pues, no nos engañemos, que parece que nos guste tapar el sol con un dedo. Solo analizando realmente nuestro turismo, nuestras opciones, nuestras posibilidades y nuestros puntos débiles, se puede mejorar, algo que nos vendría muy bien.

Mejorar, puede ser programar actividades también en septiembre, como el Escena Gandia, que este año prueba nueva fecha y creo que puede ayudar a alargar una temporada que es cada vez más corta .


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