A contra corriente

A contra corriente

Por Carmen Berzosa
25/7/2019

Como el paraguas de nuestra foto, siempre hay alguien que decide no seguir la norma e ir contra corriente. Mientras todos los paraguas están abiertos, nuestro protagonista se niega a seguir la norma y se mantiene cerrado pese a los esfuerzos de los operarios que de vez en cuando lo abren para que cumpla con su función, que no es otra que la de proporcionar algo de sombra a los transeúntes que pasen por la calle donde están ubicados.

Lo de ir contra corriente a veces es negativo, como nuestro paraguas, porque dejas de hacer aquello para lo que estabas destinado y por tanto se genera un vacío que en muchas ocasiones es difícil de llenar, pero en otras ocasiones es positivo, porque demuestra que, si las cosas se plantean de la forma adecuada, no hay nada que no se pueda hacer.

Eso es lo que le ocurre al Pirata Rock Festival. Que pese a los problemas que en nuestra ciudad se han venido planteando desde hace un tiempo a cualquier actividad que genere la posibilidad de ruido, y también la posibilidad de generar un punto de atracción importante para los turistas y visitantes, estos valientes presentaron su propuesta, desafiaron la norma que parecía indicar que en Gandia no sobrevivía ningún festival de música y no solo se han consolidado con tan solo 3 años de vida, sino que han incrementado las cifras exponencialmente en este tiempo hasta el punto de conseguir tres escenarios que en algunos momentos estarán ocupados simultáneamente, 7,500 acampados y las previsiones de más de 15,000 visitantes, con el importante impacto económico y turístico que tiene para la ciudad Ducal.

Un evento que en el pasado año no supuso ninguna queja oficial de los vecinos, pero además se desarrolló sin ningún incidente destacable. Ni problemas de convivencia, nada de nada.

Y eso en una ciudad en la que impera la ley del silencio, nada se puede hacer si va a generar ruido ni posibles molestias, pese a que aporte un buen beneficio económico o social para la ciudad. De ahí que muchos consideren ya Gandia no como destino turístico sino como destino de balneario.

El éxito del Pirata es, sin lugar a dudas de los organizadores, que contra todo lo establecido y marcado, apostaron por Gandia para traer el festival, pero también de todos los que ahora intervienen y en este punto creo que hay que destacar el importante esfuerzo que hacen los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado en todas sus versiones, que con dispositivos especiales, consiguen que el recinto sea seguro, que la ciudad viva con éxito este fin de semana de locura juvenil, o no tan juvenil, y que todos mantengan la mejor imagen de nuestra ciudad, que es la mejor promoción que se puede hacer de un destino turístico.

Miren hasta qué punto ha sido enriquecedora la experiencia Pirata en Gandia que hemos pasado de expulsar de la ciudad los conciertos o festivales como el Sansan, que en Gandia no pudo sobrevivir y en su actual destino no solo es un éxito, sino que recibe todas las ayudas posibles para que se quede muchos años allí por la riqueza que genera.

También ha competido con otros eventos musicales cercanos y les ha vencido en su propio terreno, hasta el punto de ser reconocido como el tercer mejor espacio de camping de un evento de estas características de España.

Ahora el gobierno de Gandia ya no solo no habla mal de los festivales, sino que quiere que Gandia sea ciudad amiga de este tipo de conciertos, porque se ha demostrado que si se trabajan bien, comportan importantes beneficios para la ciudad y pocos o nulos perjuicios.

Como ven, a veces, ir contra corriente es buena cosa, espero que cunda el ejemplo y que Gandia deje de ser un balneario aburrido y empiece a recuperar el esplendor turístico que tenía en otras décadas en las que quien se preciaba tenía que venir a Gandia, aunque fuera unos días, para decir que había aprovechado sus vacaciones.


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