XX años de FAES

XX años de FAES

Por Carmen Berzosa
29/10/2019


Cuando nació parecía una utopía. ¿Todos los empresarios de la Safor unidos para conseguir objetivos comunes? No parecía viable, parecía la locura de unos cuantos que no querían asumir que aquí todos vamos por separado y como cada uno de nosotros queremos tener el máximo protagonismo, si es necesario duplicamos actividades, asociaciones y entidades.
Pero en aquel momento, no sé si unos locos  o unos visionarios decidieron que era el momento de dejar de luchar por separado y unir fuerzas y voces para conseguir que la Safor dejara de ser una isla y explotara todo el potencial que tenía ayudando a la prosperidad de las empresas y a la riqueza de la zona.
Una auténtica locura. Pero se empeñaron y lo consiguieron. Al principio eran unos pocos encabezados por Rafa del Castillo, y como se trataba de ir de locura en locura, decidieron un buen día, muy al principio, que debían aprender a relacionarse de una forma diferente. Que debían los empresarios dejar de mirarse de reojo para aprender a sentarse en una mesa, hablar, reir, relajarse y reconocerse los méritos, porque con esas jornadas que ahora llamamos networking y en aquel momento  Antonia Estrugo decidió llamarle Gala  Empresarial, los empresarios se darían cuenta que no pueden estar enfrentados, sino que han de ir unidos y que lo que beneficia a uno, beneficia a todos.
Una locura, eso es lo que parecía la idea cuando vino Antonia Estrugo y nos dijo que teníamos que preparar un guión y presentar una gala que premiara a los empresarios y que los premios los darían los propios empresarios. Una oportunidad para dejar el despacho, olvidarse de los números que no cuadran y unir a todos los empleados en torno a una mesa junto a su jefe para reivindicar la empresa, el trabajo, conocer las otras empresas, los otros trabajadores y empresarios y sobre todo, una ocasión para estrechar lazos que propiciara que a la hora de sentarse en una mesa de negociación con las administraciones, los sindicatos o cualquier otro sector, exista la unión y el conocimiento suficiente para saber moverse en bloque. Y claro, una oportunidad de ponerse las mejores galas y disfrutar del emprendedurismo y de la locura que era y sigue siendo convertirse en empresario.
El testigo lo recogió Salvador Micó y con él se cambió la sede de la Federación y se afianzaron las bases de la reivindicación. Enrique Orihuel consiguió demostrar que la unión de las diferentes asociaciones es posible y que en temas básicos, no hay competencia sino intereses en común. Fue una etapa difícil, pues entonces FAES ya tenía una entidad propia y eso suponía que era el objeto perfecto para ejercer presión en temas que a veces parecían livianos pero que servían para marcar las diferencias y el poder.
Federico Millet demostró que la Federación también se puede dirigir desde una asociación cuya masa social la forman los hosteleros, que en esto del asociacionismo y las reivindicaciones siempre había sido más débiles.
Y tras él, llegó Rafa Juan, quien ha luchado con uno de los momentos más difíciles en lo económico pero que ha sabido recoger el fruto del trabajo de sus antecesores para conseguir que FAES sea escuchada y mirada con respeto en tantos y tantos foros. Ahora Miguel Todolí ha recogido el testigo y mantiene las reivindicaciones de infraestructuras, algunas de las cuales parece que por fin van a llegar según explicó Rebeca Torró en esta última Gala y otras..., habrá que seguir luchando. Pero además se sigue apostando por la formación, en todos los ámbitos y aspectos.

Han florecido las asociaciones; se ha cambiado la fórmula de trabajo; han cambiado muchas personas y la propia Gala, que también ha evolucionado al igual que la forma de elegir los premios.
Pero a todo ello han contribuido los presidentes, los secretarios, Antonio Puig y Fina López entre otros o Pilar Gutiérrez, trabajadores incansables que han apostado por FAES o el propio Fomento, que se ha convertido en sede oficial de la Federación.
Y todo esto, y mucho más, porque han sido muchos los nombres, asociaciones y personas que han trabajado y contribuido, la mayoría de forma totalmente desinteresada, para darle la mejor imagen y sobre todo el mejor futuro a una entidad que, por obligación ha de ser moderna y reivindicativa y que por fin, 20 años después, parece que empieza a tener el prestigio y reconocimiento que merece ya que representa y defiende a los imprescindibles para que un territorio evolucione que no son otros que los empresarios, los trabajadores y los visionarios.
¡Felicidades y a por muchos más! Y ojalá que se cumplan pudiendo cambiar las reivindicaciones, eso significará que se consiguen los objetivos.


TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR